Wednesday, November 3, 2010

Día 20: Más Sobre Las Happy Meal de McDonalds















Hoy 03 de noviembre, mi proyecto sobre las hamburguesas happy meal cumple tres semanas. Lo inicié el día 13 del mes recién pasado para poder verificar si realmente estas hamburguesas se descomponen o no, y así desmentir o confirmar el proyecto que realizó la fotógrafa Sally Davies de New York.

He comentado en artículos anteriores cómo es que se levantó toda esta controversia relativa a este tipo de hamburguesas. De cualquier modo y por lo que observo diariamente en mi propio proyecto en estudio, es que la hamburguesa que yo compré, sigue igual que al comienzo, es decir mi experimento está ratificando hasta ahora la posición de Sally Davies.

Y sin emitir ningún juicio prematuro, observo que la hamburguesa seguirá manteniéndose en el estado que se encuentra en las fotografías que guardo diariamente, todas las fotos son iguales unas con otras. Si pensamos en los conservantes que utilizaron en la preparación de este “alimento” creo que la formula la estandarizan muy bien para aplicar lo mismo en todos los establecimientos comerciales de McDonalds en los Estados Unidos por lo menos, ya que Sally compró la hamburguesa en New York y yo en el otro extremo de la costa, California. Y lo que Teresa Riley de McDonalds defiende es que esta “comida”, es preparada sin preservantes y los panes son elaborados con harinas locales. (?)

Les enseño la fotografía del día de ayer, ya que la de hoy aun no la subo al sistema, todas las demás puedes encontrarlas en Flickr es interesante verlas sin ninguna variación diaria.

Continuará

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Monday, November 1, 2010

Descubre Por Qué No Puedes Bajar De Peso


No te culpes a la hora de no bajar de peso. En mi libro “Un Hombre, Un Entrenador, Un Sueño” y en mis seminarios explico, que la mayoría de las dietas no se relacionan acerca de lo que comemos, sino que son acerca de los pensamientos que tenemos.

Pasas mucho tiempo pensando acerca de que no has comido, y desarrollas en tu mente sólo dos deseos, fuera de toda norma, a la hora de comer. Te comes todo y cualquier alimento que esté en frente de ti, o no?. Es todo o todo.

Y una vez que lo has echado a perder y te desviaste un centímetro del plan, y ves que es, lo que es . Te diriges de nuevo a tu vestuario y te das cuenta que la dieta está muerta. Pasas a la olla de fondue, y empiezas a comer como lo hacías antes de ponerte en un plan saludable.

Lo peor es que tu estómago dice algo de ti mismo. En el fondo de tu corazón e intestino, comienzas a culparte a tí mismo.

No es la industria de comidas rápidas, no son las imágenes del cuerpo poco realista de las portadas de revistas, ni la semana laboral de 60 horas en un escritorio o el sofá que parece una nube suave mientras ves programas y telenovelas en la televisión y que en realidad te mantienen pegado a la serie diariamente y sentado todas las noche. Te culpas. Y empiezas a jugar el “si” del juego.

Si tan sólo tuviera la fuerza de voluntad para alejarme de la mayonesa. Si tan sólo pudiera detenerme cuando coma cuatro chips (pringles). Si tan sólo tuviera el poder, la fuerza, la disciplina, la energía, la motivación para controlar mi cintura, entonces y finalmente tendría el cuerpo que deseo.

En última instancia, culpas a tu mente por no ser lo suficientemente fuerte como para ganar y ponerte por encima de tu sobrepeso. Has colocado toda la responsabilidad para el éxito de tu dieta o el fracaso en tu pequeño cerebro de 3 libras, y te sientes avergonzado de que no eres lo suficientemente fuerte como para no irte de cabeza con los enemigos de tu dieta saludable y tan formidable, los tacos fritos y fettuccine Alfredo.

Pero no se puede burlar a la naturaleza. La verdad es que tu cuerpo está hecho para comer. Está lleno de hormonas y neurotransmisores cuyos puestos de trabajo más o menos se traducen en “pasame un poco de pastel.” Éstos son sólo algunos ejemplos:

* Comer en exceso funciona un poco como la adicción a las drogas. Los estudios demuestran que las personas obesas tienen centros de recompensa en el cerebro similares a los centros de recompensa de los toxicómanos.

* El estrés es cíclico. Cuando tu comes para reducir el estrés, activas los centros de recompensa del cerebro. Cuando los efectos de sentirte bien desaparecen, vas de nuevo por algo que hace que te sientas relajado: los alimentos.

* Las personas con sobrepeso responden de manera diferente a ciertos alimentos. Por ejemplo, en personas con peso, la región parietal del cerebro – el centro de control de la lengua, los labios y la boca, se activa por el azúcar. En las personas delgadas, no ocurre lo mismo.

* Algunos antojos son claves. Cuando la gente hace una dieta rígida anhela ciertos alimentos, el hipocampo se enciende – provocando una memoria de la fuerza de voluntad- que revienta en esos alimentos.

Esperar que tu voluntad o tu fortaleza pueda reemplazar mensajes químicos como estos, es equivalente a tratar de detener un tren con tu dedo meñique.

Para conseguir que tu control de la cintura permanezca esbelto y sano, primero tienes que dejar de sentir culpa por los extras que comiste, la culpa que viene con las dietas, y la culpa que viene de querer de vez en cuando disfrutar de los alimentos que no están en el nivel platino en las cartas saludable de comida, produce mucho estrés y eso no te ayuda a perder peso.

Tienes que empezar a escuchar a tu cuerpo y responder de forma inteligente a tus antojos y tus emociones. Es bueno que comiences a entrenar tu cerebro para dejar de obsesionarse con comer bien – y dejar de castigarte a ti mismo por los descuidos.

Con el tiempo, aprenderás lo que tu cuerpo está diciendo y por qué, y entonces aprenderás a comer bien para manejar los antojos. Porque la verdad no reconocida de las dietas es que cuando dejes de pensar todo lo que sólo debes comer, dejarás de comer en exceso.

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